«El transporte madrileño en el objetivo de Català-Roca», imágenes de los años 60 de un fotógrafo magistral e inolvidable de origen tarraconense, que se enamoró de Madrid.

Las quince fotografías provienen del Archivo del Colegio de Arquitectos de Cataluña, y son el resultado del encargo que recibió Català-Roca para ilustrar una guía turística sobre Madrid.

Por la puerta de Toledo no pasa el tranvía, pero sí la niebla, y la niebla se lleva de viaje a la ciudad.

Desde su muerte en 1998, Francesc Catalá Roca sigue paseando con su gabardina y su cámara por el Madrid de siempre, y tal vez algún día se le reconozca con una placa o con el nombre de una calle madrileña. Estaría muy bien.