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Hace ya unos años que cerró Casa Jiménez, en Preciados nº 42, y cada vez que paso por delante me fijo en su sencilla pero agraciada portada en mármoles y letras en relieve.
Recuerdo su mobiliario de maderas nobles, sus trajes de alquiler, sus bonitos mantones, las sillas para echar una charlita, la amabilidad del personal…
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La verdad es que el alquiler de trajes siempre me pareció una idea inteligente para no tener que comprar ropas que solo se usan una o dos veces en la vida.
Una idea anti-consumismo y anti-despilfarro.
Siempre me gustó esta tienda, fundada en 1923, de la que conservo esta atractiva tarjeta.
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Fotos 1 y 3: Carlos Osorio.