Carmencita es una hermosísima casa de comidas del año 1854 en la que se inspiraron, al olor de sus guisos, nuestros mejores poetas.
Aquí cenaron en varias ocasiones Federico García Lorca, Pablo Neruda, Rafael Alberti y Miguel Hernández. Este último se sentaba a escribir en una mesa junto a la puerta.
La casa cuenta con unos espléndidos zócalos de cerámica, veladores de mármol, bancas, lámparas de gas, y una bonita portada en madera con rótulos de cristal. El nombre recuerda a la que fue su jefa: Carmencita López Gardoqui. La familia de Carmen tenía su dormitorio en lo que hoy es un comedor privado, y el cuarto de los niños en lo que hoy son los aseos. En las últimas décadas estuvo regentada por un buen cocinero, Patxo Lezama, luego pasó a ser un restaurante argentino poco respetuoso con la decoración histórica, y ahora ha recuperado su esplendor de la mano del cántabro Carlos Zamora, un chef especializado en cocina ecológica.
Se halla en C/ Libertad, 16. (Chueca)
Del libro:
Ediciones La Librería.