El doctor Mata, médico y poeta del siglo XIX, tenía como vecino a uno de los poetas románticos más bohemios y juerguistas: Bretón de los Herreros.
A menudo, los amigos de Bretón iban a buscarlo a altas horas de la madrugada y se equivocaban de puerta, llamando al timbre del honorable  médico.
Mata, harto de que le perturbaran el sueño, colocó un cartelito en la puerta del edificio, que decía:
“No vive en esta mansión
ningún poeta bretón”
A lo que Bretón contestó con otro cartel que rezaba así:
“Vive en esta vecindad,
cierto médico poeta,
que al final de la receta
firma Mata y es verdad”
Esta anécdota figura en el libro: “Su majestad escoja, anécdotas divertidas de Madrid“,
de Carlos Osorio, Ediciones La Librería.