La Guerra Civil de 1936 , además del enorme daño humano causado, significó la pérdida de cientos de edificios y cuantiosos daños en muchos de ellos.
Madrid pertenece al grupo de ciudades mártires que han sufrido bombardeos durante un largo período de tiempo: nada menos que tres años seguidos.
Pese a ello, hoy es difícil reconocer huellas del trágico pasado, porque todo ha sido restaurado o renovado.

En las imágenes superiores podemos ver uno de los poquísimos edificios que conserva huellas visibles de los bombardeos. Está situado en la calle Travesía del Conde Duque haciendo esquina a la calle de Manuel.
En el parque del Oeste, además de los tres búnkeres que hemos mencionado en un reciente post, podemos ver impactos de balas en un monolito aislado y en el monumento a Federico Rubio, cuyo busto superior hubo de ser reconstruido íntegramente.

Quizás la mayor concentración de restos de la guerra es la línea de trincheras y túneles que se haya en los cerros yesíferos que rodean al río Manzanares , entre Villaverde Bajo y Rivas-Vaciamadrid.

Estos túneles se extienden a lo largo de unos quince kilómetros y no gozan de ninguna protección.

Entre los años 50 y 80 algunos de ellos fueron habitados por familias de inmigrantes llegados de las provincias menos desarrolladas.

Este patrimonio relacionado con nuestra historia merece ser conocido, valorado y protegido,
ya que al igual que los restos del Real Canal del Manzanares, la línea defensiva del Frente de Madrid
se halla en un total abandono.

Proteger nuestro legado y favorecer el conocimiento de nuestra historia reciente a través de exposiciones y centros de interpretación sería una buena idea de la que podrían tomar nota nuestras instituciones.
Fotos: Carlos Osorio.