Este mojón kilométrico es uno de los últimos postes de piedra o de hormigón que señalizaban las carreteras y que quedaron dentro de una ciudad que crecía vertiginosamente.
La calle de Antonio López fue el inicio de la carretera de Andalucía y allí ha quedado este curioso vestigio, esta pequeña lección de historia de nuestros caminos que, afortunadamente, han permitido que siga en su sitio, en Antonio López, 148.