En el casco antiguo de Aranjuez perviven algunas corralas con uno o dos siglos de antigüedad que constituyen un interesantísimo vestigio de la arquitectura popular madrileña. Son corralas de una sola altura, exactamente iguales a las primitivas corralas de Madrid de los siglos XVI a XIX, que tenían generalmente un único corredor rectangular en la primera planta. Sustentadas por viguería de madera, presentan tejados a dos aguas con buhardillas. En el siglo XIX las corralas de Madrid ciudad comenzaron a ganar altura hasta llegar a los ocho pisos, debido a la necesidad de alojamiento de la numerosa población llegada de los pueblos a la ciudad. A uno le gustaría que estas corralas de Aranjuez estuviesen mejor conservadas, y sería bueno que las administraciones locales y regionales cuidasen más de su conservación. La mayoría de ellas presenta desperfectos y unas se utilizan como almacenes de trastos viejos, otras como cocheras, en fin, da la sensación de que no se valora este patrimonio histórico en lo que vale.

Fotos Carlos Osorio