Primera cabina madrileña, en 1928.

La primera cabina de teléfonos de España se instaló en Madrid en 1928. El lugar elegido fue la sala de fiestas Viena Park (actual Florida Park) en el Retiro. Las primeras cabinas funcionaban con fichas telefónicas que había que comprar previamente.

Ficha telefónica.

El sistema de pago con fichas duró hasta el año 1966, en que se sustituyó por la inserción de monedas.

Además de las cabinas, los madrileños teníamos a nuestra disposición las centralitas de teléfonos que había en los barrios y que estaban debidamente señalizadas por carteles como estos:

Por otra parte, las tabernas y los ultramarinos solían disponer de un teléfono a disposición del público.

Las cabinas eran el medio más habitual para telefonear cuando uno estaba en la calle. Algunas cabinas salvaron vidas, otras fueron protagonistas de películas de terror (“La cabina”), y a menudo eran objeto de frustración y cabreo al comprobar que no funcionaban o se tragaban la moneda.

Por no hablar de las colas cuando las cabinas estaban ocupadas. “¿Terminará de una vez este tío pesado?”

Las cabinas cerradas eran frecuentemente asaltadas por los vándalos y dieron lugar al poste con teléfonos, más  funcional pero más incómodo en caso de ruido exterior o lluvia.  De esta última modalidad queda un millar en nuestra ciudad, aunque cada vez es más raro encontrarlos.

En algunas ciudades las antiguas cabinas se han reciclado para otros usos, como este puesto de intercambio de libros usados.

En un mundo lleno de teléfonos móviles, las cabinas son cada vez más un objeto para el recuerdo.