Paseando por la sierra de Guadarrama, me he encontrado con esta preciosa salamandra que corría a esconderse en un pequeño manantial.
Las nubes comenzaban a levantarse desenredándose de las ramas de los pinos. El sol iluminó cada gota de agua en cada hoja de trébol, en cada aguja de pino silvestre, en cada mirada.
Fotos: C. Osorio.