En la segunda mitad del siglo XIX, hubo en Madrid una serie de valientes emprendedores que trabajaron por el progreso de nuestra ciudad y crearon, en condiciones nada fáciles, toda una serie de industrias.
Entre ellas brillaron con luz propia las fábricas de chocolate, destacando dos de ellas: la de Matías López y la Compañía Colonial. Hoy vamos a recordar esta última.
La Compañía Colonial, fundada en 1854 por Jaime Meric, fue una empresa especializada en la importación y fabricación de chocolate, té y café, que  se estableció primeramente junto a la Plaza de Neptuno, en el lugar donde hoy se alza el Hotel Ritz.
Agobiado por las innumerables trabas burocráticas y las onerosas tasas municipales, en 1864 Jaime Méric traslada su fábrica de chocolates al pueblo de Pinto, junto a la estación del ferrocarril.
Las máquinas de vapor, con una fuerza motriz de 150 caballos, llegaban a producir 15.000 libras diarias de chocolate en el año de 1880. Una vez enfriadas las tabletas, las 80 operarias de la fábrica procedían a envolverlas.
De aquella fábrica aún se conserva la chimenea junto con un busto del fundador: Jaime Meric.
La Compañía Colonial, que dio trabajo a medio millar de empleados, llegó a ganar cerca de 30 medallas en exposiciones internacionales.
También comercializaba  tés, cafés, bombones, pastillas napolitanas y sopas.
En 1906, la Compañía celebra su éxito construyendo un maravilloso edificio de estilo modernista en la calle Mayor nº 16-18, obra realizada por los brillantes arquitectos Miguel y Pedro Mathet, en cuya portada podemos ver un busto alegórico del dios Mercurio, protector del comercio.
Por otra parte, en la parte superior del edificio tenemos las cerámicas realizadas por Daniel Zuloaga sobre los productos de la Compañía: Té, Café y Cacao.
En cuanto a la tienda de «La Colonial»que hubo en sus bajos, se quedó sin su decoración modernista en los años sesenta.
Y fue en los años sesenta cuando la Compañía Colonial dejó de existir.
Afortunadamente, en 1961 se creó una nueva fábrica de chocolates en Pinto, Chocolates Eureka, que hoy por hoy es la única industria de chocolates en Madrid y que sigue adelante pese a la falta de apoyo institucional que siguen recibiendo hoy en día nuestros emprendedores.