La calle del Cuervo estuvo situada en la actual plaza del Rastro o plaza de Cascorro.
Formaba parte de una manzana triangular a la que popularmente se llamaba el tapón del Rastro por  lo estrechas que resultaban las dos callejas que la conformaban: la de San Dámaso y la del Cuervo.
En la imagen superior podemos ver, al fondo, el antedicho tapón del Rastro  poco antes de su derribo, en torno a 1905.
Pues bien, el topónimo: calle del cuervo tiene su origen en una historia que os voy a contar.
En la calle del cuervo, hace tres o cuatro siglos, había un corralón con varios palomares que era propiedad de un regidor de Madrid.
Este hombre se sacaba unos dinerillos vendiendo los huevos de paloma, y dicen que era generoso donando parte de lo que recogía a los hospitales de la zona.
El caso es que los huevos empezaron a escasear de la noche a la mañana.
El regidor estaba escamado, hasta que descubrió al «ladrón». Se trataba de un cuervo enorme y siniestro que se colaba en los palomares y se zampaba los huevos.
Entonces, el hombre encargó a unos niños que vigilaran los palomares y les dijo que si lograban atrapar al cuervo les daría una recompensa.
Los niños, que eran bastante espabilados, lograron cazar al cuervo y lo clavaron en la puerta del corralón. De ahí el nombre  de la calle.