Hace cinco años aparecieron una serie de «anuncios» en las fachadas del centro de Madrid.
Anuncios que patrecían comprar y vender, pero ni vendían ni compraban nada, solo querían hacer pensar.

Su prosa-poética agrada al paseante, a veces cansado del mercantilismo que todo lo invade, necesitado de poesía como de aire.

Compro, busco, cambio la mayoría de los anuncios que hay en nuestras calles por estos otros.
Fotos 1 y 2: C. Osorio

Foto 3: Javier Tamames.