1- El Toro de la Gran Vía: El 23 de Enero de 1928, un toro llevado al matadero de Legazpi se escapó y se coló en la Gran Vía, causando varios heridos. Pasaba por allí el torero Fortuna, que se quitó el abrigo y estuvo toreando a la res. Fortuna, que vivía cerca de allí, pidió que alguien subiera a su casa y le trajera el estoque. Finalizada la faena “de abrigo” mató al toro limpiamente, de una sola estocada. Fortuna recibió la cruz de la Beneficencia. En la foto, el diestro, ya con el abrigo puesto, rodeado de admiradores.

Foto: Alfonso Sánchez.

¿Hubo más toros sueltos por las calles de Madrid?

Pues sí, ha habido unos cuantos.

2.-El toro de la calle del Toro:
El primero del que se tiene noticia, mezclándose la realidad con la leyenda, es un morlaco alanceado, según unos en unas fiestas reales, según otros por el propio don Rodrigo Díaz de Vivar, “el Cid”, junto a la Plaza de la Paja. Parece ser que la cabeza disecada del astado se colocó en una calleja próxima. Cada día al anochecer, a la hora en que había muerto el toro, un potente mugido salía de la cabeza provocando el susto y el estupor entre los transeúntes. Tiempo después se supo que el autor de los “mugidos” era un muchacho que hacía sonar un cuerno al otro lado de la pared, a través de un agujero. El caso es que dicha callejuela pasó a denominarse: calle del Toro.

3.-El toro de Atocha:
En 1928 un toro escapado llegó a la glorieta de Atocha causando un herido grave y varios leves. No había ningún torero por allí para lidiarlo y fue un guardia civil quien, persiguiéndole desde un taxi, le abatíó de un tiro.

4.-El toro de Antonio Sánchez:
Antonio Sánchez, tabernero (de la inigualable taberna que lleva su nombre), torero y pintor, acudió a la plaza de Tirso de Molina (que a principios de siglo se llamaba del Progreso) para lidiar un toro escapado. Lo siguió hasta la plaza de La Cebada y allí dio cuenta de él con solo dos pases, estocada y descabello. La multitud allí congregada le entregó la oreja del toro y lo llevaron a hombros hasta la Plaza de Cascorro.

5.-El toro de la Plaza de España:
En 1973, el matador Luis Segura tuvo la mala ocurrencia de soltar un toro en la Plaza de España, fingiendo que se había escapado, para lidiarlo allí mismo y ganar notoriedad en los medios de comunicación. Lidió y mató al astado, pero se supo que todo había sido un montaje publicitario y acabó en la cárcel.