El Palacio de Buenavista es ese enorme edificio clásico que se divisa en un altozano, entre unos árboles, junto a la plaza de Cibeles.
El paseante se queda impresionado con el tamaño del palacio, sin duda quien lo construyó quería demostrar su poderío.
Efectivamente, fueron los duques de Alba quienes encargaron su edificación a Juan Pedro Arnal, en 1777, tras comprar esta posesión a la corona.
Arnal se inspiró en modelos italianos y franceses. Mezcló el barroco y el neoclásico, con un cierto afán de simplicidad.

 

En 1807 el Ayuntamiento lo compró para ofrecérselo a Godoy quien no llegó a habitarlo. Poco después,  Fernando VII se lo entregó al Ejército. En 1847 se instaló aquí el Ministerio de Guerra.
En él tenía su residencia el general Prim y aquí murió tras el atentado de la calle del Turco, en 1870.
En la actualidad sigue perteneciendo al Ejército.
En los patios hay unas interesantes esculturas hechas por el coronel Antonio Colmeiro.
Diversas estatuas y columnas decoran los agradables jardines.
Fotos color: Carlos Osorio.