“Bienvenido, escanee el artículo y colóquelo en la bolsa” Te invita amablemente la maquinita. Tú le haces caso, pero la jodía no se fía de tí: “El tío este se cree que me la va a dar” piensa la máquina y entonces se bloquea y te dice: “El peso no es correcto para el artículo escaneado”. Entonces viene la supervisora (humana esta vez, menos mal), mete la llave y le da a “continuar”.
Estas son las nuevas cajeras automáticas del supermercado que queda más cerca de mi casa. No me ha parecido una buena idea despedir a las cajeras en un momento como este para poner maquinitas. No sé, no me va este rollo mecánico, por eso voy lo menos posible a este lugar.

Foto: C. Osorio.