Este edificio de Chamberí construido en 2008 es representativo del tipo de arquitectura que se está haciendo hoy en el centro de Madrid. Una arquitectura sin raíces, sin adecuación al entorno, sin consideración a la categoría de “bien de interés cultural que tiene el centro histórico. Un edificio de ventanas estrechas, sin balcones, sin comunicación con el exterior, sin referencias bioclimáticas y sin sostenibilidad, como si de un búnker se tratase. Pese a todo, es bastante mejor que la media de lo que se hace y tiene algunos elementos de calidad, como la piedra blanca, pero carece de concesiones a la belleza, ignorando que las fachadas son contempladas por los viandantes y que los ciudadanos tienen derecho a contemplar un paisaje urbano de calidad. Nada de frontispicios ni malditas molduras en el portal: una simple viga de hierro pintada en negro es todo el adorno que tiene. ¿Para eso han sido necesarios tantos siglos de arquitectura?