En el lugar donde estuvo el primer matadero del Rastro, que se creó en el siglo XV, se levantó siglos después esta corrala, posiblemente en la primera mitad del XIX. Estas casas de corredor fueron lugar de residencia de trabajadores del campo venidos a Madrid a buscar fortuna. También albergó a vendedores del Rastro. En sus patios hubo talleres de diversos oficios. La corrala de la Ribera de Curtidores nº 3 permanece como un testigo del Madrid castizo, de una arquitectura popular única en su género. En los años 80 se rehabilitó este conjunto de edificios unidos en torno a un gran patio.

 

Así quedó la corrala tras su restauración, y para que conozcas el lugar tal y como era en los años setenta, te muestro también uno de mis cuadros, un cuadro que pinté basándome en unas fotos de Luis Agromayor.

 

Al fondo se ve la cúpula de la iglesia de San Cayetano, patrón del Rastro. El cuadro es un óleo sobre lienzo de 92x73cms.

Fotos: Carlos Osorio.