El  Madrid musulmán estaba en lo alto de un cerro y la muralla que lo circundaba medía 12 metros de altura, lo cual hacía muy complicada su conquista. Cuando llegaron las tropas de Alfonso VI, dudaron sobre cuál sería el mejor modo de tomar la ciudad. El caso es que uno de los soldados se adelantó al resto de la tropa asaltante, y sin pensárselo comenzó a trepar por la muralla con una destreza inaudita, ayudándose con un puñal que iba introduciendo en los intersicios de las piedras. Dicen que al verlo trepar el rey Alfonso VI exclamó: “Parece un gato”. Al coronar una torre, el valeroso soldado arrancó la bandera árabe y colocó en su lugar la bandera de León y castilla. Esa fue la señal para que los asaltantes iniciaran la toma de la ciudad. En cuanto al soldado trepador, se quedó a vivir en Madrid y las gentes lo llamaron gato, lo mismo que sus numerosos descendientes.
Dibujo procedente de Educa.Madrid.org
Foto: ABC