Francisco Jiménez de Cisneros nace en Torrelaguna (provincia de Madrid) en 1436. Hoy recordamos al que, según el hispanista Joseph Pérez, llegó a ser “El mayor hombre de Estado que jamás ha tenido España“. Lo cierto es que su mente clarividente, su rectitud moral, su gran cultura y su capacidad política le sacaron de la humilde celda del monasterio franciscano y le llevaron a tener el mayor poder que nunca tuvo un eclesiástico en España. El cardenal Cisneros, según el hispanista Pierre Vilar fue “el hombre moderno, quizás el más perspicaz y progresista de la Europa de su tiempo“.

Cisneros vio la necesidad de reforma de la Iglesia Católica mucho antes que Lutero e impulsó la regeneración y la vuelta a los valores cristianos primigenios. Luchó contra la corrupción, el nepotismo y las prebendas. Ello le ocasionó no pocos problemas.  El arzobispo Carrillo, envidioso y colérico, le encarceló durante seis años. Fue el cardenal González de Mendoza quien le liberó y le propuso como confesor personal a la reina Isabel la Católica. Fue regente del reino en 1504 y en 1517. Según Joseph Pérez, si hubiera vivido diez años más, hubiera influido sobre Carlos V en la buena dirección y la Historia de España hubiera sido muy distinta.

El cardenal Cisneros creó la Universidad de Alcalá, principal foco del saber humanista en España. Culturizó al Clero. Creó la Biblia Políglota, una apuesta cultural sin precedentes en la Europa Moderna. Como consejero de la Reina Isabel, influyó en que esta otorgara a los indios los derechos cívicos, siendo el precedente de los Derechos Humanos.

En la catedral de Alcalá de Henares reposan los restos de uno de los hombres grandes de la Historia de España. Su sepulcro renacentista, en la Universidad de Alcalá, fue dañado a golpes por vándalos sin cultura en 1936.