Hace dos siglos, en 1813, terminó la Guerra de Independencia Española contra la invasión napoleónica.
La guerra dejó al país destrozado: los campos abandonados, la flota hundida, la ganadería desaparecida, las industrias destruidas, cerca de 700.000 muertos por la guerra, el hambre y las epidemias.
Napoleón pensaba que invadir España iba a ser un como un agradable paseo.
Se llevó un gran chasco. Había neutralizado al ejército y a los reyes, pero no contaba con la reacción del pueblo español.
Suyas son estas palabras:
Esta maldita Guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses… esta maldita guerra me ha perdido.
Los españoles hicieron causa común contra los invasores. En el Bruch, en Vitoria, en Bailén, en Ciudad Rodrigo, en Madrid, todos tenían el mismo ideal: la libertad.
La guerra hizo un daño tremendo al país, pero creó en los españoles un fuerte sentimiento de unidad.
En ese momento, nuestra historia dio dos pasos hacia delante: la Constitución de Bayona, de 1808, y la Constitución de Cádiz, de 1812.
Si la guerra fue terrible, la posguerra aún lo fue más. Solo en Madrid 20.000 personas, entre ellas muchos niños, murieron de hambre.
Para colmo de males llegó el infame tirano Fernando VII y tiró por la borda la Constitución y las libertades que nos habíamos dado los españoles.
Los pocos intelectuales que escaparon del patíbulo tuvieron que marcharse del país.
Viendo la debilidad en que se encontraba España, los territorios americanos, ayudados por los EE.UU., aprovecharon para independizarse. Por las mismas razones, Europa dejó de contar con España en la toma de decisiones.
Hace doscientos años terminaba una guerra y comenzaba una pesadilla:
El siglo XIX fue una sucesión de guerras entre los absolutistas y los liberales, entre los conservadores y los progresistas.
La guerra civil de 1936 fue el último coletazo de esta locura que enfrentó a unos españoles contra otros.
Conozcamos la historia y aprendamos de ella, porque quien olvida la historia está condenado a repetirla.