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El teatro Calderón ocupa el solar del antiguo convento de la Trinidad, un convento renacentista mandado construir por Felipe II y derruido a finales del siglo XIX.
En su lugar se edificó en 1915 un fascinante edificio historicista a cargo del arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga, por encargo de la “Sociedad de Atracciones”.
Su primer nombre fue Teatro del Odeón. Luego se llamó Teatro del Centro, en referencia al Centro de los Hijos de Madrid, y desde 1927 es el Teatro Calderón.
 Ayer y hoy de un teatro madrileño:
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El edificio es de estilo ecléctico, predominando el neobarroco y con influencia modernista.
Como apreciamos en las fotos del antes y el después, la conservación de los bellos elementos escultóricos de la fachada deja bastante que desear, habiendo perdido la cúpula su decoración de inspiración modernista (la cerámica vidriada verde y los pináculos) y otros elementos artísticos, y sufriendo el conjunto una deformidad notable al habérsele añadido una planta superior. También desaparecieron las lámparas modernistas de la cornisa y la estatua del ángel de estilo modernista.
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La maltratada cúpula fue revestida con una indecorosa tela asfáltica negra.
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 En el vestíbulo tenemos unas magníficas rejas, con unas soberbias vidrieras de Maumejean, siendo las pinturas del techo de la sala del pintor Demetrio Monteserín.
Por su gran aforo, se han programado muchos espectáculos líricos: óperas, zarzuelas, revistas y conciertos. La actriz Gracita Morales vivió aquí, al ser su padre director del teatro.
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La revista musical fue uno de sus géneros más programados, actuando entre otras vedettes la mítica Celia Gámez.
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Glamurosísima como ella sola: Vicky Santel.
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Estreno en el Calderón.
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Por aquí pasaron los más celebrados humoristas de la segunda mitad del siglo XX.
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Teatro, zarzuela, revista, música, humor…una amplia programación para un bello teatro cuyo patrimonio monumental merecería una mayor protección.
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