En la madrileña plaza de la Lealtad, junto al Paseo del Prado, se halla el obelisco dedicado a los que dieron su vida por España y a los caídos en la lucha contra la invasión napoleónica.
Es un monumento clasicista, realizado por Isidro González Velázquez en 1821.
El obelisco, de 5,6 metros de altura, está situado sobre uno de los lugares donde las tropas de Napoleón fusilaron a decenas de madrileños y alberga las cenizas de muchos de ellos, como las de Clara del Rey, Manuela Malasaña, Daoiz o Velarde.
En época del Alcalde Tierno Galván, se reinauguró el monumento dedicándolo a todos los que dieron su vida por España.

 

Entonces se colocó un pebetero que mantiene viva una llama de gas permanentemente.
Únicamente dejó de arder cuando, en los años noventa, la compañía del gas cortó el suministro por impago, dados los recortes que sufría el ministerio de Defensa. Una anécdota digna del Celtiberia Show.
En este medallón vemos los bustos de Daoiz y Velarde.

 

Y estas son las lápidas con las dedicatorias originales.
Rodean el monumento estatuas dedicadas al valor, la constancia y el patriotismo.
Las excelentes fotos son de: Ramón Rubio Moreno.