Descubrieron y colonizaron la mayor parte del territorio de Norteamérica sin apenas medios materiales ni militares. Conocieron los grandes ríos y los desiertos.
Introdujeron las técnicas agrícolas, las explotaciones ganaderas (vacas, caballos, ovejas)
Crearon misiones, prohibieron la esclavitud.
Cuando llegó el momento de la supremacía británica, los españoles apoyaron a los colonos norteamericanos en su lucha por la independencia. Combatieron junto a Jefferson, Franklin y Washington contra los casacas rojas británicos.
Aunque la historiografía americana lo ha olvidado casi por completo, los historiadores europeos coinciden en que la independencia de los Estados Unidos no hubiera sido posible sin la ayuda española y francesa.
En un primer momento los estadounidenses se mostraron agradecidos y cedieron temporalmente a España la península de Florida (en buena parte para compensarles por los muchos territorios que les iban arrebatando)
Pero a comienzos del siglo XIX todo cambió. Los EEUU apoyaron financiera y militarmente la independencia de los países del centro y el sur de América que habían pertenecido a la corona española, y de postre arrebataron por las armas a España sus últimos territorios de ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Una extraña manera de ser “agradecidos”.