He salido un par de veces a disfrutar de exposiciones para regalarme un poco los ojos con bellezas. Vi primero la de “Lágrimas de Eros” en Caja Madrid, en la plaza de San Martín. Me fascinó este cuadro de “La magdalena” de Jules Joseph Lefebvre, uno de los cuadros de desnudo más bellos que he visto nunca. En esta exposición hay cuadros y fotografías, y, francamente, uno se convence de que con los cuadros se puede llegar mucho más allá que con las fotos. Se pueden transmitir muchas más sensaciones y emociones.
Paseé por la exposición de retratos de Mapfre, en el paseo de Recoletos y disfruté con tres retratos de Goya. El resto era bastante desigual.
Vi la nueva selección de fondos del siglo XIX del Museo del Prado, donde me deleité con los dos grandes paisajistas madrileños: Carlos de Haes y Aureliano de Beruete.
También fui a Caixa Fórum a ver las maquetas de Palladio y me sumergí en un tiempo en que la arquitectura invitaba a soñar.