María Elvira Roca Barea​ (El Borge, 1966) es historiadora y autora del libro Imperiofobia y leyenda negra (Siruela). Su ensayo ha tenido una gran acogida entre el público y en breve lanzarán la vigésima edición.

CRÓNICA GLOBAL.

–Sin imperio no hay leyenda negra. ¿Por qué existen los imperios?

Es casi una pregunta metafísica. El hecho es que los vemos existir en el transcurso de la historia. La tendencia que tiene el ser humano de encerrarse en sí mismo, su grupo familiar y estructura tribal conocida se compensa con otra tendencia que es la de relacionarse con gente diversa, crear estructuras políticas muy grandes en las que, indiscutiblemente, hay mayores niveles de libertad y de posibilidades. El imperio alcanza un periodo de plenitud larga y luego sufre un periodo de decadencia más o menos lenta y termina colapsando.

–¿Por qué se ve tan claro los aspectos negativos de los imperios y no del reclutamiento de la tribu?

Por la tendencia del ser humano a confiar en lo inmediato. Es casi natural dar por bueno aquello a lo que se está acostumbrado. Llamándole así, las tendencias tribales son lo básico y lo que impulsa a la naturaleza mientras que lo contrario es casi un esfuerzo contra la naturaleza. Superar los miedos atávicos requiere de creatividad y valentía. Querer conocer al que es diferente a tí. También hay un montón de tics mentales que son fácilmente comprensibles: la estructura David contra Goliat lo entendemos todos. El pequeño siempre es el más bonito, el más encantador y está lleno de cualidades, mientras que el grande tiene que ser por definición fuerte, brutal e imponerse por la fuerza.

— Precisamente el nacionalismo catalán juega con esta idea de que España es su Goliat…

Todos los nacionalismos​ juegan con esta puesta en escena. Se fabrica un enemigo y automáticamente se produce un movimiento de unidad hacia el interior. Quizás la unidad sea falsa e incluso perjudicial. Todo nacionalismo fabrica siempre un enemigo con el que tiene que luchar que es siempre el malo y el culpable de las propias penas. Es una puesta en escena extraordinariamente simple que alcanza a cualquier entendedera. Y cualquiera que se instale en esta estructura mental se siente recompensado porque está con los buenos y el grupo le protege.

El Siglo de Oro español ha convivido con el Siglo de Oro valenciano en la época de Ausiàs March y ‘Tirant lo blanc’

–En su libro habla de cuatro leyendas negras: Roma, España, Rusia y EEUU. Sin embargo, cuando se habla de leyenda negra todos entienden España. ¿Por qué?

Porque la expresión leyenda negra​ se acuñó y difundió vinculada a la historia de España a partir del éxito de libro de Julián Juderías en 1914. Se convirtió en un concepto perfectamente reconocible en todo el mundo que remite a la historia de España. Los otros tienen otros nombres. En Rusia existe la rusofobia, existe el antiamericanismo y la expresión leyenda negrase ha reservado para el tipo de imperiofobia que España ha padecido. Pero el resto son lo mismo.

–¿Sigue vigente esta hispanofobia?

Claro que sigue vigente. En muchos sitios y con muchísimos beneficios. En España sigue existiendo alimentada por grupos que buscan el poder y control de un territorio a partir de la idea de que separarse de España es lo mejor que te puede ocurrir porque la historia de España no es más que una historia de infamia, de retraso, de intolerancia… España no ha ocupado a gallegos ni a vascos ni valencianos. Es el nombre de lo que hemos construido gente diversa de forma común. Esta diversidad nunca estorbó. España siempre han sido Las Españas y ha admitido siempre la pluralidad. Lo que es penoso es esa actitud reduccionista que se atrinchera en las diferencias y que construye murallas de separación que son completamente artificiales.

–En su libro también responsabiliza a grandes figuras de la Ilustración de ser los sustentadores intelectuales de la leyenda negra. ¿Era mentira lo que denunció Fray Bartolomé de las Casas?

Lo que denunció Fray Bartolomé de las Casas es un asombro para cualquiera que se ponga a estudiar el fenómeno. La primera pregunta que nos tendríamos que hacer es por qué conoces a Fray Bartolomé de las Casas. ¿Por qué no hay un solo español que no conozca su nombre? Hay gente mucho más importante en la historia de ese imperio cuyo nombre no conocemos. La pregunta que deberíamos hacernos es por qué le conocemos a él y no, por ejemplo, a Antonio de Mendoza, que fue el primer virrey que tuvo la Nueva España y quien organizó las estructuras políticas y administrativas del virreinato que fueron tan eficaces que duraron más de tres siglos.

Conocemos a Fray Bartolomé de las Casas porque se convirtió en una herramienta propagandística de primer orden que fue utilizada contra la hegemonía española durante muchos siglos y en muchos frentes. Por el protestantismo luterano, y en distintos territorios. Hemos configurado una imagen de la historia del Imperio español en América a base de Fray Bartolomé de las Casas y fue la herramienta fundamental de quienes eran enemigos de aquel imperio.

–Es una forma muy autodestructiva de ser español.

Sí. Es una actitud autodestructiva que parte de algo que tiene una cierta lógica y es que en los imperios suele reinar un ambiente de libertad de expresión muy notable y un espíritu de autocrítica. Los romanos lo tuvieron de una forma notable. Mientras el imperio va creciendo y prosperando es eficaz en la medida que evita el enquilosamiento. Ahora mismo los americanos dan un ejemplo extraordinario de autocrítica continua. En España mantenemos la inercia histórica de la autocrítica cuando ya no es un imperio. Esto mantiene funcionando a pleno pulmón un régimen de autocrítica que, a determinados niveles, es suicida.

–Vaya, parece que sea un milagro que todavía exista España.

Sí, es un milagro. Nos tendríamos que poner a intentar entender cómo el país sigue existiendo después de haber encajado tantísimos relatos negativos sobre sí mismo. Es sorprendente cómo hay gente que siga diciendo que es español cuando lo que le han enseñado y muy notablemente en las últimas décadas es algo así como que España es una potencia invasora en su comunidad autónoma. Que lo bueno y lo verdadero de su persona es solo aquello que es su hecho diferencial. Yo tengo 50 años y ya he conocido la escuela andaluza que es una versión muy suave de autonomismo, pero que no deja de serlo. Yo ya no he conocido más que la bandera andaluza.

–Se crean catalanes, andaluces, vascos, gallegos… pero no españoles.

No solo no se crean sino que te enseñan que lo que tienes de español es una especie de costra artificial y que vas a ser mejor y vas a estar mejor si te la quitas.

–¿Es necesario levantar la autoestima de los españoles para hacer frente al separatismo?

Es necesario que nos pongamos a limpiar las enormes barbaridades que se han construido solo en beneficio de algunos pocos. Y pensar que, si yo soy andaluza, eso no me quita nada de ser español, y ser español no me quita ser andaluz. Esto suma, no resta. España fue un imperio durante mucho tiempo. Y los imperios son inclusivos o no son nada. Hace relativamente poco tiempo me vino a ver en una conferencia un señor cuya esposa era profesora de antropolingüística y que una parte importantísima de su asignatura estaba vinculada a la actividad del Imperio español porque había sido el factor de conservación de lenguas más importante que había existido en el mundo.

El Imperio español ha sido el factor de conservación de lenguas más importante que había existido en el mundo

–¿El Imperio español no atacaba a las otras lenguas?

No solo no ha sido destructor de lenguas​, sino que ha sido factor de conservación. Los españoles, en los distintos territorios de América, aprendían las lenguas de los indios y en muchísimas ocasiones las escribían. Crearon gramáticas, diccionarios, etc. en estos idiomas. El castellano ha convivido siempre con otras lenguas.

— ¿Un ejemplo de esta convivencia?

El Siglo de Oro español ha convivido con el Siglo de Oro valenciano en la época de Ausiàs March y Tirant lo blanc. Los dos siglos de oro se alimentaron el uno al otro, ninguno fagocitó al otro ni lo destruyó. España fue el imperio más protector con las otras lenguas.

–Me vende una imagen de que los imperios son muy tolerantes con la diversidad. Normalmente se dice que arrasan con las culturas propias.

Sí. Llegan los romanos en la península ibérica y la ocupan. En ella se establecen y se quedan muchísimo tiempo. Y el relato es que llegan y lo destruyen todo. Pero la pregunta es: ¿usted sabe qué había antes de los romanos? ¿usted prefiere vivir en un territorio en el que, de repente, al cabo de poco tiempo ya no hay guerras tribales que impiden por completo el crecimiento demográfico, la estabilización de las ciudades, etc? ¿quiere vivir desde el Cabo de Gata hasta la costa del Cantábrico con una sola moneda, con calzadas, con una moneda que le facilita el comercio, con magistrados que armonizan las leyes? Ciudades con calles empedradas, agua corriente… ¿Usted dónde quiere vivir?

 –Entonces, ¿esta imperiofobia es una forma de racismo? 

Absolutamente. Y lo alimentan pequeños líderes y oligarquías territoriales muy consolidadas que han sido dueñas de territorios feudales y que se ven en peligro cuando los imperios llegan y derriban fronteras.

-La leyenda negra afecta también a la Inquisición. Usted escribe que “la Inquisición fue el primer tribunal del mundo que prohibió la tortura, cien años antes de que esta prohibición se generalizara”. Y añade que la BBC produjo un magnífico documental en 1994 titulado The Myth of the Spanish Inquisition. Un documental que, al parecer, nunca ha sido emitido por una cadena abierta de alcance nacional.  

La presencia de los tópicos hispanófobos se perpetúan también en los libros de textos de varios países europeos. Se perpetúan porque forman parte de la identidad nacional de muchos países europeos. Y se hace muy difícil que se pueda extirpar.

–Si España fracasa como proyecto político de unidad en la diversidad, ¿no fracasa también la idea del proyecto europeo de unidad en la diversidad? 

Los proyectos de integración son siempre más difíciles de tirar adelante que los de destrucción. Yo no creo que España haya fracasado en su diversidad. En absoluto. Creo que es algo difícil de gestionar. Todos los imperios cuando se disgregan atraviesan periodos muy largos en que las tendencias centrífugas son muy potentes y cuesta mucho estabilizar los territorios. Pero si usted mira el otro lado de los Pirineos: en el Reino Unido con el Ulster o Escocia… No nos pasa nada raro.

–Con la crisis de deuda se volvieron a agitar los viejos fantasmas contra España –y también contra Portugal, Grecia e Italia– llamándonos PIGS. ¿La obsesión actual con la amenaza rusa, culpándola de casi todo, no tiene elementos también de imperiofobia y leyenda negra?

Sí. Además es muy fácil agitar el fantasma ruso porque hay una educación de los tiempos de la Guerra Fría en la que esa amenaza del norte está todavía muy presente… El muro cae en 1989. Las torpezas que se han cometido y se cometen en relación con Rusia​ en el seno de la Unión Europea tiene mucho que ver con la hegemonía alemana. En nuestro caso particular hemos sido como todos o casi todos los países europeos a rebufo de esta Alemania reunificada y esto ha traído y va a traer más problemas con los rusos.

–En este medio se recogió el debate entre usted y Ricardo García Cárcel sobre el término leyenda negra. ¿Qué relación mantienen?

El profesor García Cárcel y yo tenemos una relación estupenda y es normal que no coincidamos en todo en un asunto tan complicado como la leyenda negra. La discrepancia entre personas civilizadas y con capacidad para pensar por sí misma es una fuente de riqueza.

 

Elvira Roca habla para Crónica Global sobre el imperio español / Foto: D. Pérez.