¿Cómo podían comer tantos helados en la Corte madrileña del siglo XVII si no había electricidad ni congeladores? Pues hombre, el que algo quiere algo le cuesta, así que se traían la nieve en carretas desde la sierra de Guadarrama. Los carretones cargados de nieve prensada, cubierta de paja y de tierra para conservar el frío, corrían lo que podían para recorrer el medio centenar de kilómetros que separan el puerto de la Morcuera de los madrileños pozos de la nieve. Estos pozos, que eran propiedad del industrial Pablo Xarquíes estaban situados en la actual glorieta de Bilbao, y duraron hasta comienzos del siglo XX, cuando la construcción del Metro los hizo desaparecer.
Lo que sí permanece todavía es el camino que seguían aquellas carretas, que sale del Puerto de la Morcuera y, siguiendo la linde del pinar, baja hasta Soto del Real.
Al recorrer este viejo camino me he imaginado a los neveros con sus carros de nieve tirados por bueyes o por mulas, esos hombres que tanto sudaban acarreando el hielo para que otros se refrescaran.
Fotos: Carlos Osorio