El pintor madrileño Martín Rico (1833-1908) fue uno de los pioneros en acercarse a la Sierra para captar la belleza de las cumbres y los pinos del Guadarrama.
Pocos han logrado captar con tanta intensidad el color, la luz y yo diría que hasta el aroma de nuestras montañas.
Es un pintor al que hemos podido conocer mejor gracias a la exposición que el Museo del Prado le dedicó en 2013.

Esa luz anaranjada y cárdena, es la misma que se queda prendida en las retinas cuando el caminante comienza el regreso desde la Sierra hacia la ciudad.
La exposición del Prado constituye un merecido homenaje a un paisano que tiene un lugar señalado entre los paisajistas de nuestra tierra. En la imagen, el fantástico retrato que le hizo su amigo Sorolla.