El viajero que llega a Madrid en tren, puede ver, poco antes de llegar a la estación de Atocha, unas edificaciones industriales muy atractivas.
Las letras que figuran en la fachada nos ponen sobre la pista de su antiguo uso. Un uso que hoy casi nadie recuerda, pero que fue importante para la ciudad cuando el gas era la fuente energética principal.
S.G.I. significa Sociedad Gasificadora Industrial.
Esta fábrica situada en el Cerro de la Plata, en Méndez Álvaro,  fue la competidora de Gas Madrid, la de la Puerta de Toledo.

Los edificios, del año 1903, fueron diseñados por los arquitectos Luis de Landecho y Jordán de Urríes, con influencias del estilo neomudéjar.
Están realizados en ladrillo macizo con apliques de piedra blanca.
Lo industrial y lo bello no eran términos opuestos en esa época.
El complejo se componía de: edificio de motores, nave de bombas, fábrica de sulfato amónico, almacenes, oficinas, casa de obreros y central de transformación. Esta última se creó en 1908 para la transformación de energía eléctrica, y fue derribada recientemente para construir las salas «Cine-Cité».
Especial encanto tienen las casas para guardas, empleados y comedores, donde el neomudéjar madrileño se funde con el estilo inglés.

Hoy estas instalaciones pertenecen la empresa Unión Fenosa- Naturgy.
La inmediatez con la vía férrea tiene que ver con que la fábrica recibía materiales en vagones de mercancías de la SGI. Recordemos que entonces el gas se fabricaba in situ, mediante la combustión de hulla y resina.
Fotos: Carlos Osorio.