Una costumbre habitual en nuestros grandes escritores ha sido la de dar su paseo diario.
El paseo oxigena el cuerpo y la mente y ayuda a pensar con claridad.
Hoy recordamos a Valle-Inclán paseando por Recoletos, y lo hacemos con esta foto realizada por Alfonso en 1930.
La foto sirvió de modelo al escultor Francisco Toledo para la escultura que desde 1973 tenemos en el lugar donde fue inmortalizado el escritor.