El blasón medieval de Madrid tenía la figura de una osa, y una misteriosa frase que decía:
“Fui sobre agua edificada. Mis muros de fuego son. Esta es mi insignia y mi blasón”
La abundancia de agua en forma de lagunas, arroyos y pozos dio origen a la leyenda de que la Villa estaba construida sobre agua.
El propio nombre de Madrid hace referencia a la matriz o el nacimiento de las aguas (Mayrit)

En cuanto a los muros de fuego, la explicación está en que buena parte de la muralla estaba hecha de sílex o pedernal, una piedra que se solía frotar con otra para producir chispas, y así encendían el fuego. Pues bien, parece ser que cuando arrojaban flechas contra la muralla, saltaban chispas y se incendiaban las hierbas secas que rodeaban los muros.
De aquí vendría esta otra leyenda: Mis muros de fuego son.
Un mural, en la plaza de Puerta Cerrada, nos recuerda esta leyenda que tanto asombraba y de tal modo despertaba la imaginación de los habitantes de lejanas tierras.
En la pintura mural vemos el acto de producirse las chispas, frotando el eslabón y el pedernal, y debajo un lago de agua dulce.