Se estrenaba en el teatro Fontalba una obra de un escritor mediocre favorecido en su carrera literaria por su apoyo al gobierno de turno. Al estreno acudió Valle-Inclán, quien no cesaba de rebullirse en su asiento mostrando visiblemente que la obra no le gustaba nada. En el momento culminante de la representación, Valle comenzó a gritar: 
−¡Muy mal, muy mal, muy mal! 
Unos amigos del escritor le pidieron que se callara por respeto al resto de los espectadores; pero Valle protestaba cada vez con más ímpetu. El dueño del teatro avisó a la policía, y se presentó un agente uniformado que pidió a nuestro hombre que le acompañara.
Una vez en el edificio de Gobernación, el comisario jefe de la policía quiso saber lo que pasaba. En ese momento, Valle-Inclán cogió del brazo al policía que le acompañaba y dijo con evidente mal humor:
−¡Aquí traigo detenido a este policía que no ha sabido defenderme de un público lamentable!
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Texto y dibujos: Carlos Osorio. Ediciones La Librería.