¿Qué significan esas pequeñas placas de cerámica que hay en las casas más antiguas de Madrid?

Sí, esos curiosos azulejos donde pone: VISITA G. MANZANA

Pues bien, resulta que en siglos pasados el que no conocía Madrid lo tenía un poco crudo, porque no existía casi ningún letrero que advirtiera en qué calle o en qué número estaba uno.
En 1749, en época de Fernando VI, el marqués de La Ensenada organizó un sistema de numeración de las manzanas de Madrid. Se denominó: VISITA GENERAL (Visita G.) y se numeró cada manzana de casas, dándole también un número a cada vivienda.
El problema es que la numeración de los edificios daba la vuelta a la manzana, de modo que podías encontrarte con el número 1 de una calle y enfrente también podía estar otro número 1, aunque correspondiese a otra manzana. Para colmo, la picaresca hacía que algunos cerrasen unas puertas y abriesen otras por otro lado para no ser localizados por los cobradores de impuestos.
El método resultó un tanto caótico, y en 1834, el alcalde de Madrid, Marqués de Pontejos, creó el sistema actual de numeración de las calles: estando el número 1 en el lugar más próximo a la Puerta del Sol, y los últimos números en el lugar más alejado del centro.
En un principio los números iban todos seguidos, por una de las aceras, y cuando se terminaban, cruzaban la calle y volvían por el otro lado. Esto resultaba un poco mareante, y finalmente se pusieron en una acera los números impares y en la de enfrente los pares, como tenemos ahora.
Pese al nuevo sistema de numeración, los azulejos de la Visita General se mantuvieron. El hecho de que una casa tenga una de estas placas no significa necesariamente que sea anterior a 1834, ya que algunas volvieron a colocarse en las nuevas casas construidas tiempo después.
Foto: Carlos Osorio.