
El caminante lector entró a la librería.

El caminante sintió que entraba dentro de un libro. Las paredes forradas con papel de guardas. Las escaleras abriéndose como si fueran páginas. El aroma a vocales y consonantes en su tinta.

El caminante entraba y salía de los libros y saludaba a sus protagonistas. Cada libro que veía le gustaba más que el anterior.
Andrea, la amable librera, sonreía. Entendía perfectamente sus gustos literarios.

El caminante dudaba entre comprar tantísimos libros, o comprar directamente la librería.

-Lo siento-dijo Andrea. No vendemos librerías.
Tampoco best sellers, ni libros basura, ni falsos libros de autoayuda, ni libros aburridos. Solo tenemos novelas apasionantes, libros que hacen soñar, libros preciosos, con ilustraciones (ilustraciones como las que hace Andrea, que dibuja fachadas de librerías)
Librería Celama, en don Ramón de la Cruz, 93.