En Julio de 1979 abría uno de los bares más cañeros de la Movida Madrileña: La Vía Láctea, en la calle de Velarde.
Logotipo realizado por Montxo Algora.
Marcos López Artigas y otros socios crearon un bar musical en un amplio local que había sido anteriormente una carbonería.
El concepto del bar era original en muchos aspectos, si bien tenía influencias de los bares londinenses y neoyorkinos de la época, además de basarse en cierta sala de conciertos de Ámsterdam, instalada en un antiguo almacén industrial, de la que tomó el nombre: Melkweg: Vía Láctea.

Foto C. Osorio
La mesa de billar ha sido siempre una de sus señas de identidad, lo mismo que los carteles anunciadores de conciertos (decenas de grupos musicales han actuado aquí), los neones, el logo de Montxo Algora y las pinturas murales de Costus.
Mural de Costus. Foto: Facebook de la Vía Láctea
El dúo Costus creó toda una serie de murales como el de la foto superior, realizado sobre tabla. Los murales de la parte baja fueron realizados por Costus y por Montxo Algora.
Foto: Jesús González.
La Vía fue uno de los escenarios más importantes de la Movida.

Foto: Facebook de La Vía Láctea.
La indudable personalidad de esta sala la hace merecedora de una especial protección, por ser uno de los símbolos de una época en que Madrid sorprendió al mundo con su vitalidad.
Pocos madrileños pueden decir que no conocen La Vía.

 

Foto: Facebook de La Vía Láctea
Recordamos a uno de sus pinchadiscos más habituales: el vasco Kike Turmix, en la imagen superior,
como también pincharon aquí Diego Manrique, Paco Clavel o J.A. Castillo.

Foto: Mauro Entrialgo
Y otro personaje inolvidable fue El Pele, el portero, conocido como el sherif de Malasaña, aunque de sherif no tenía nada porque era un tío encantador, muy lejos de los porteros bordes que había en muchos locales, el Pele era como un padre para los clientes del bar.
La Vía Láctea sigue ahí, en Velarde, 18, en Malasaña.