Partiendo del Teleférico del Paseo de Rosales, a unos 200 metros más abajo, en dirección a San Antonio de la Florida, se halla el pequeño cementerio que alberga los restos de 44 madrileños fusilados por las tropas de Napoleón.
El cementerio ocupó el espacio de una alquería o casa de labor del siglo XVIII de la que se conservan solo los muros (ver foto anterior)
En 1796 se creó allí un pequeño camposanto para los empleados del cercano Palacio Real.
Unos años después, en la madrugada del 3 de Mayo de 1808, 44 patriotas que se habían rebelado contra la invasión napoleónica fueron fusilados cerca de allí.
Los soldados franceses dieron órdenes tajantes de que no se enterrase a los muertos. Querían que su visión sirviera de advertencia a los madrileños que, cada vez en mayor número, se sumaban a la revuelta.
Nueve días después, aprovechando la oscuridad de la noche, los hermanos de la congregación de la Buena Dicha, jugándose el pellejo, cargaron con los cuerpos y los llevaron a enterrar a este cementerio de La Florida (Así llamado por estar situado en el Real Sitio de La Florida, actual Parque del Oeste y terrenos de la estación del Príncipe Pío)
Hasta hace poco sólo se conocía el nombre de 19 de ellos, pero la investigación de Luis Miguel Aparisi permitió conocer otros diez. Entre las víctimas figura un sacristán de La Encarnación, un cantero del Real Sitio de la Florida y 7 albañiles que, trabajando en la obra de la Iglesia de Santiago, vieron pasar la cuerda de presos donde iban sus compañeros de infortunio, y desde el andamio donde se hallaban, arrojaron a los soldados franceses una lluvia de ladrillos (de los de antes, que eran macizos)
El cementerio fue abierto al público en 1981 por Tierno Galván, pero debido al vandalismo hubo de ser nuevamente cerrado.
Cada Dos de Mayo, la Sociedad Filantrópica de Milicias Nacionales  realiza un homenaje en este lugar.
El cementerio, además de en el 2 de Mayo, permanece abierto en las mañanas de los fines de semana de Mayo y Junio.
Fotos: Carlos Osorio