12 de Junio de 1946. El avión correo de Iberia que hacía el servicio entre Lisboa, Madrid y Barcelona, había llegado a Madrid con normalidad. Al parecer, había «overbooking», por lo que cogieron varias sillas del bar del aeropuerto y las colocaron en el pasillo, donde acomodaron a los pasajeros suplementarios (¡Qué tiempos aquellos…qué apañados eran!).
Al despegar de nuevo, con rumbo a Barcelona, comenzaron los problemas. Uno de los motores empezó a arder. El piloto, señor Imaz, intentó regresar a la pista pero entonces el otro motor se paró. Solo quedaba la opción del aterrizaje forzoso. En esos momentos el avión sobrevolaba el parque del Capricho, en la Alameda de Osuna. El comandante dirigió el avión contra una frondosa arboleda y se dejó caer desde una altura de cincuenta metros.
Las ramas amortiguaron el impacto y pese a la gran sacudida solo hubo dos heridos de consideración: el piloto y un pasajero. Además hubo otros cuatro heridos muy leves.
Pese a tener la cara llena de sangre, el piloto, señor Imaz, corrió a atender a los pasajeros.
Al poco rato, aparecieron en el lugar del siniestro el alcalde de Madrid, Moreno Torres, que en esos momentos viajaba por la Alameda de Osuna en compañía del barman Perico Chicote.
Ambos ayudaron a despejar el avión y, en varios viajes, ocupando todos los asientos del coche y también el capó, llevaron a todos los pasajeros hasta el cercano aeropuerto.
El avión ardió por completo.
Fuentes:
Diario Informaciones
ABC
La Vanguardia
«El Capricho de la Alameda de Osuna» de Carmen Añón.