En el mes de Enero del año 1900, el periódico El Liberal convocó un concurso de cuentos al que se presentó don Ramón María del Valle Inclán, que aspiraba a ganar el premio con su relato «Satanás».
Para su sorpresa, Valle Inclán no resultó agraciado. Es más, se enteró por uno de los miembros del jurado que el también escritor y premio Nobel José de Echegaray había hecho todo lo posible para que Valle no fuera premiado.
Así nació la enemistad entre ambos escritores.
Cierto día, en una conferencia, Valle Inclán estaba hablando de Echegaray:
«Ese don José está obsesionado por la infidelidad matrimonial. Todas sus obras son 
autobiografías de un marido engañado».
Al oír esto, un joven se levantó y le mandó callar.
-¡Cállese. No tiene usted derecho a hablar así!
-¿Y quién es usted para mandarme callar?
Repuso Valle.
-Soy el hijo de Echegaray.
a lo que Valle, entre el regocijo general, contestó:
 
 ¿Está usted seguro, joven?