Tras unos meses de puertas cerradas, ha vuelto a abrir uno de los bares más bulliciosos y encantadores de la zona de Conde-Duque: Bodegas Rivas.
Esta casa de vinos, fundada en 1923, ha sabido congregar a lo largo de su historia al público más sociable y comunicativo del barrio. Una taberna para todos los públicos, desde el joven marchoso al bebé llorón pasando por la abuela futbolera. Una taberna popular y castiza, como debe ser.

Los nuevos taberneros han cambiado la pintura verde por la roja, han creado murales de tema tabernario dentro y fuera, han incorporado su colección de cascos y cochecitos de bomberos, y han puesto algún adorno de tipo neocastizo y kitch.
Saludamos a los nuevos camareros y recordamos con cariño a los antiguos, a Martín padre y Martín hijo.
A destacar la conservación de las tinajas de cerámica, reconvertidas en mesitas para tomar tapas.

Y eso es lo que ha hecho el menda. Tomarse unas patatas a la brava con sus correspondientes cañas.
A vuestra salud!
Larga vida a las Bodegas Rivas!