El científico y relojero Juanelo Turriano creó un muñeco autómata en el siglo XVI para el rey Felipe II: “el monje franciscano”
Este muñeco, de 40 centímetros de altura, provisto de sofisticados mecanismos de relojería, representaba a un monje franciscano que caminaba en varias direcciones, movía la cabeza y los ojos, abría la boca y movía los brazos haciendo el gesto de imponer el crucifijo.
Dicho monje estaba inspirado en San Diego de Alcalá, cuyas reliquias habían sido colocadas junto al lecho de Felipe II cuando este sufrió una enfermedad, contribuyendo, al parecer, a su curación.
Bien, el caso es que este muñeco autómata fue pasando de mano en mano hasta que se le perdió la pista. Nada se sabía de él hasta que en los años setenta fue a parar al Smithsonian Institute de Washington, a donde llegó procedente de Ginebra.

Recientemente se han hecho estudios sobre este autómata que coinciden en señalar a Juanelo Turriano como su autor.
Todo parece indicar que así es.
¿Y qué hace el monje en un museo americano?
Pues, hombre, a estas alturas no nos vamos a sorprender…
Si se han llevado iglesias románicas ¿Cómo no se iban a llevar a un simple muñeco autómata?
Seguro que te ha sorprendido conocer la existencia del Monje Autómata de Juanelo, pues bien, aprovecho que tu boca se ha abierto y tus pupilas se han dilatado para continuar con las sorpresas.
Existe otro muñeco autómata, en este caso muñeca, atribuido a Juanelo:
Se trata de la pieza: “Autómata musical de una dama de la corte española con laúd”
¿Y dónde está esta obra?
Pues tampoco está en España, está en el Kunsthistorisches Museum de Viena.
Hétela aquí:

Aquí la tienes, ¡Una preciosidad! ¡Lo que daría por verla en funcionamiento tocando la guitarra!
Y cual será la historia de esta sigular dama?
¿Tendrá algo que ver con los muñecos que hizo Juanelo para Carlos V?…
Es posible, pero está aún por investigar.
¡Sin duda era un gran tipo, Juanelo Turriano!
 Yo creo que va siendo hora de que alguien haga una exposición homenaje a este gran inventor italo-español del siglo XVI.