Todos sabemos lo que significa “Echar un polvo”, pero lo curioso es que nadie parece saber de dónde viene esa expresión tan habitual.
Las hipótesis que uno puede encontrar en Internet a mí, sobre unos polvos de rapé que tomaban los nobles, francamente, me parecen surrealistas y poco fundamentadas.
El caso es que, investigando sobre las brujas de Madrid en los siglos XVII y XVIII, he sabido que era muy común acudir a su consulta para buscar remedios mágicos ante los problemas sentimentales.
Para enamorar a una persona, para recuperar el amor perdido las brujas ofrecían el siguiente remedio:
En un brasero quemaban azufre, sal y ramas de romero junto con una estatuilla de cera que representaba al ser amado. Cuando todo esto quedaba reducido a cenizas, lo metían en una bolsa y se la entregaban a su cliente. Este tenía que ir a la casa de la persona a la que se quería enamorar y echar el polvo en la parte baja de la puerta de dicha casa.
Esta práctica debía ser muy habitual y probablemente la gente acabó relacionando el acto simbólico y mágico de seducir mediante unos polvos con el resultado positivo de tales hechizos:
gozar por fin de la persona amada.
En diversos países, muy especialmente en Sudamérica, estas prácticas continúan hoy en día.
 
Bien, ¿Qué os parece? Como hipótesis me resulta más convincente que las que corren por la red.
Otra posible explicación al origen de la expresión “echar un polvo” tendría que ver con la fabricación del pan. Hay varias expresiones relacionadas con el arte de moler la harina, como por ejemplo “pasar por la piedra”, o “ir al molino” que están directamente relacionadas con el acto sexual, como también lo está el acto de echar aire con un fuelle (follar, en su acepción originaria, significa accionar el fuelle)
En cuanto al significado de “echar un polvo” podría existir una relación con el proceso de fabricación del pan, ya que la levadura se llamaba polvo, polvo de hornear, y tal vez al calor del horno, en los crudos inviernos, mientras se amasaba el pan…
seguro que a más de uno le pillaron con las manos en la masa…
En todo caso, estas dos hipótesis que os propongo me parecen más verosímiles que la del acto de poner la ceniza en Miércoles Santo, o la de los caballeros que estornudaban al inhalar rapé.
Carlos Osorio.