De entre las obras de arte con las que se ha decorado la nueva catedral de La Almudena, me parecen particularmente logrados y muy bien integrados los mosaicos de Marko Rupnik.
Este artista, nacido en 1954 en Eslovenia, mantiene un foro (Centro Aletti)  para el acercamiento entre los cristianos de Oriente y Occidente a través del arte.
Los mosaicos de la catedral, especialmente los de la capilla del Santísimo, rezuman sencillez y ternura.
Hay otros, quizá no tan logrados, en la sacristía y en la sala capitular.
El indudable atractivo de estos mosaicos neobizantinos nos recuerda que el arte vuelve siempre sobre sus pasos para retomar y reinterpretar los hallazgos más interesantes. El mundo de los mosaicos tiene todavía un largo camino por recorrer.
Foto 1: Carlos Osorio.
Foto 2: hallada en internet.