En la plaza de Antón Martín estuvo la Fuente de la Fama, obra de estilo churrigueresco hecha en 1732 por Pedro de Ribera.
 La fuente, rematada con un ángel con trompeta, símbolo de la fama.
En la mitología griega, Feme (después fama) era una criatura alada que se encargaba de transmitir las noticias, los hechos gloriosos de los héroes. Tenía un ojo detrás de cada pluma y una lengua por cada ojo que repetía a los cuatro vientos cuanto la fama conocía. Los hombres la veneraban porque de ella dependía que los hechos importantes que cada uno realizase fuesen conocidos por la humanidad. El ángel fue restaurado a comienzos del siglo XX por el escultor Ángel García Díaz.
 El monumento se financió mediante una subida de impuestos, aspecto que quedó reflejado en un letrero que alguien colocó el día de la inauguración: “Dios lo quiso, el rey lo mandó y el pueblo lo pagó”.
En 1913 la fuente se traslada al Paseo de Camoens, en el Parque del Oeste.
Foto Madridhistorico.com
Finalmente, la fuente se coloca en un rincón poco visible de la plaza de Barceló, en un costado del Museo de Historia, antiguo Hospicio de Madrid.
A mí me parecería bien que la fuente de la Fama volviera a su emplazamiento original, en Antón Martín, pero hoy por hoy, con un vandalismo que goza de absoluta impunidad, esto sería complicado.