Madrid fue en sus orígenes una aldea visigoda poblada por pastores y agricultores. No se han conservado restos de las viviendas, probablemente porque eran de adobes (ladrillos de barro y paja), pero sí han aparecido diversas tumbas y numerosos objetos que prueban la existencia de una comunidad visigoda.
Hay diversas teorías sobre el origen de la palabra Madrid, pero la más aceptada sugiere que deriva de la lengua romance: matrich, que significa matriz, en el sentido de matriz de aguas o manantial.
Los árabes, al conquistar esta tierra, mantuvieron la denominación de matrich, adaptándola a su fonética y transformándola en mayrit (pronunciado masherit) y de aquí vendría la palabra Madrid.
La abundancia de pozos y arroyuelos hizo que en el primitivo blasón madrileño figurase esta leyenda:
“Fui sobre agua edificada”
Pero al crecer la ciudad, aquella agua se volvió escasa y hubo que empezar a traerla de los alrededores.
Ilustración: J. Flores. 64. Hallada en “Entre dos amores