En la calle de San Joaquín nº 8, semiesquina a Fuencarral nº 73 se halla una de las teterías más curiosas de Madrid. Se trata de Bomec, un lugar donde se pueden  degustar tés realmente buenos a un precio realmente caro.
Al entrar, me sorprende la pregunta del camarero: ¿Desean una mesa o una cama?. ¡Madre mía, ¿Dónde me he metido? Pero no, no se trata de camas para dormir o para hacer mejores cosas, sino de unas camas turcas donde recostarse y sentirse como un pachá. Yo prefiero una mesa, porque si me dan una cama turca al caer la tarde, me puedo quedar roque por mucho té que me beba.
La decoración de Bomec es muy agradable, jugando con luces de colores y objetos orientales. Los camareros correctos, aunque distantes. El ambiente un poco elitista, pero sin duda una experiencia grata para los que somos un poco sibaritas. Después de todo, no abundan en Madrid los cafés agradables y sosegados. En su web explican los diferentes efectos de las variedades de té.
Fotos: Carlos Osorio.