Caminar por el centro de Madrid es una tarea cada día más difícil. El lema parece ser: ¡A tapar la calle, que no pase nadie!
En la imagen superior: La calle Atocha en la esquina con la plaza de Santa Cruz. Entre una parada de autobús y un ascensor, decenas de motos sobre la acera, señales de todo tipo, cubos de basura.
Si los peatones comunes lo tenemos difícil para pasar, imaginad cómo lo tienen los que van en silla de ruedas
En esta imagen vemos la confluencia de la calle Ciudad Rodrigo con la Cava de San Miguel, frente al mercado de San Miguel, una zona saturada de paseantes. A la hilera de horrendas señales informativas su unen los vehículos de dos ruedas y unas bolas de piedra. Para pasar por ahí hay que dar un buen rodeo.
Este tramo de la calle de Bailén, a la altura del Senado, por el que pasan a diario miles de peatones y de turistas, es incomprensiblemente estrecho, y para colmo han colocado una farola enorme que ocupa la tercera parte del angosto desfiladero.

Y ¿qué decir de los chirimbolos? como este, que ocupa la mitad de la acera, en los bulevares.
Lo dicho: Que no pase nadie!
Fotos: Carlos Osorio.