Madrid es la ciudad del mundo con mayor número de comercios centenarios: en torno a 170.
Nuestra ciudad conserva un patrimonio histórico y cultural de primer orden, como son las tiendas con más de un siglo.
Esta riqueza patrimonial merece ser conocida, protegida y difundida, pues no solo tenemos comercios útiles y bellos, sino que constituyen un atractivo turístico de primer orden.

La importancia de estos comercios fue valorada en época del Alcalde Tierno Galván cuando se catalogaron y se protegió el mobiliario histórico de muchos de los comercios históricos.
Aunque pueda parecer lo contrario, estos comercios con solera han aguantado mucho mejor las crisis que las nuevas tiendas. Pese a todo, se encuentran en peligro de extinción por la falta de apoyo de las administraciones públicas y por la especulación inmobiliaria.

Los comercios familiares deben competir en igualdad de condiciones con las grandes superficies, las franquicias y las multinacionales. Las normativas de comercio parecen haber sido diseñadas para favorecer a las grandes superficies comerciales.
Los comercios centenarios deben reparar su costoso mobiliario por sí mismos, carecen de todo tipo de apoyo, no tienen ningún tipo de beneficio fiscal, deben pagar un oneroso IBI y unas elevadas tasas. La finalización en 2015 de la antigua ley de Arrendamientos ha supuesto el cierre de varios de ellos.

Merece la pena salvaguardar uno de los patrimonios históricos más singulares de la ciudad de Madrid.
Fotos 1, 2 y 4: Álvaro Benítez.