Cómo éramos y cómo somos: Lo bueno y lo nuevo.

 Fonéticamente se parecen, pero su significado puede ser opuesto. Lo bueno puede ser nuevo, pero lo nuevo tiende a no serlo, porque las cosas necesitan un tiempo de rodaje para funcionar bien.
Sin embargo, la confusión está servida: todo lo que se anuncia se anuncia como nuevo, y casi nunca como bueno.
Decimos: “He ido a un restaurante nuevo”, cuando antes decíamos:
“He ido a un restaurante bueno”.
Y así con muchas otras cosas.
Teníamos más clara la distancia entre lo bueno y lo nuevo.