Foto: C. Osorio.
Aunque algo borrosa, la imagen nos permite divisar los nichos que se encuentran en el subsuelo del antiguo colegio Imperial, hoy Instituto de San Isidro.
Las tumbas albergan los restos de los 17 jesuitas asesinados en 1834.
Fue durante la epidemia de cólera que asoló Madrid en esas fechas. 
Un rumor corrió por la ciudad: Los religiosos habrían envenenado las fuentes públicas para extender la epidemia.
Naturalmente, el rumor era falso, pero las descontroladas turbas asaltaron conventos y edificios religiosos matando a los frailes. 75 religiosos fueron asesinados en la ciudad.
Se han establecido diversas hipótesis para tratar de explicar esa furia criminal.
Se dice que, un posible antecedente de ese anticlericalismo fue alguna prédica imprudente que trató de derivar la epidemia de cólera de un castigo divino por las muchas faltas y pecados de los madrileños. También se dice que era notorio el apoyo de los frailes a los carlistas, siendo las clases populares más proclives a los liberales.
En todo caso, un acto criminal sin justificación, que ilustra el daño que pueden hacer determinados rumores al ser puestos en circulación.