El primer viaducto de la calle Segovia se inauguró en 1874. Pocos días después, tuvo lugar el intento de suicidio de una joven madrileña. Gracias a Pedro de Répide, cronista madrileño, conocemos este suceso.
La protagonista del suceso, Florencia, estaba locamente enamorada de un joven llamado Andrés. Pero en el siglo XIX aún existían los matrimonios concertados, y los padres de Florencia habían elegido a un chico de “buena familia” y con buena posición social. Lo contrario de Andrés, que era de clase humilde.
Los padres le prohibieron ver al tal Andrés, pero ella, lógicamente, desobedeció.
Para evitar que se viera con Andrés, los progenitores la encerraron, y mientras tanto prepararon la boda concertada. La joven juró que sería de Andrés o si no, de la muerte.
Poco antes de la boda, Florencia, angustiada, logró escaparse, y en un gesto desesperado se tiró desde el recién estrenado viaducto.
Al parecer, el vestido que llevaba Florencia tenía una falda acampanada, sujeta por un armazón metálico, según la moda de la época. La falda actuó como un paracaídas y la chica resultó ilesa.
Finalmente, Florencia pudo casarse con Andrés, que era a quien amaba, y con él tuvo nada menos que 14 hijos.
En 1930 se construyó el nuevo viaducto, que al igual que el antiguo fue escenario de algunos sucesos trágicos.
El último suceso dramático ocasionado por un desamor tuvo lugar en 1995.
Una chica que había sufrido un desengaño amoroso quería tirarse por el viaducto. Una amiga suya trataba de convencerla de que no lo hiciera. En esas, llegaron junto a la valla del puente y súbitamente, la joven suicida cogió impulso para saltar, y aunque la amiga la sujetó con fuerza para evitarlo, el impulso de la otra fue tan intenso que arrastró consigo a la amiga.
A raíz de este suceso, el alcalde de Madrid mandó poner una valla de cristal para tratar de impedir este tipo de desgracias. 
Recuerdo que hubo gente que protestó airadamente por el hecho de que colocaran los cristales. En fin, hay gente para todo. Yo creo que la  prioridad debe ser tratar de salvar la vida de los seres humanos.
La vida casi siempre nos da nuevas oportunidades, tal y como demuestra el caso de Florencia, la primera persona que saltó desde el viaducto.