Camino por el Puente de Toledo, joya del Barroco madrileño, creado en 1718 por Pedro de Ribera.
¡Pedro de Ribera: qué gran arquitecto!  Me quedo pensando en su nombre, Llamándose Pedro no es extraño que trabajara la piedra, y apellidándose Ribera, lo lógico es que trabajara junto al río. 
De hecho, fue el arquitecto que urbanizó las riberas del Manzanares en el siglo XVIII.
Divagaciones vespertinas aparte, me gusta este puente y sus encantadoras esculturas: San Isidro y Santa María de la Cabeza, ambos alegremente barrocos. Desde que pusieron aquí a los patronos de Madrid el río no se ha vuelto a llevar el puente por delante, como hizo con los puentes anteriores, los de 1649 y 1671.
¡Una fuente sobre el puente! El agua fluyendo por debajo y también por encima. 
¿Tendrá algún significado mágico?
Camino por los jardines de Madrid Río y al poco me encuentro con un puente totalmente diferente:
La pasarela de Perrault.
La Pasarela de Arganzuela (el verso no es mío, se llama así) fue construida en 2010 por Dominique Perrault. Uno tiene la sensación de meterse dentro de un pasapuré, y al poco, uno se siente caminando por el túnel del tiempo: Del siglo XVIII al siglo XXI.
Es muy bonita, las cosas como son, con un aprovechamiento máximo de las posibilidades estéticas del acero inoxidable, y con un agradable piso de blanda madera.
Voy silbando la canción “Sentado en el muelle de la Bahía” de Otis Redding.
Al poco veo a la chica sentada en el muelle del Manzanares, mirando el río que pasa silencioso, siguiendo con los ojos el vuelo de las gaviotas…
Y sigo caminando por Madrid, silbando algunas canciones que se van oscureciendo con las últimas luces del día…
Fotos: C. Osorio.